
Kourabiedes (galletas griegas de almendra)
Galletas de mantequilla, suaves y quebradizas, con almendras tostadas, horneadas apenas doradas y luego cubiertas con una capa gruesa de azúcar glas mientras aún están tibias. El dulce clásico de la Navidad y las bodas griegas.
Porciones
Ingredientes
Nutrición
Por ración
Pasos

Tostar las almendras
Pon las almendras en láminas en una sartén seca a fuego medio y tuéstalas, moviendo seguido, hasta que estén doradas claras y aromáticas. Pásalas a un plato para que se enfríen por completo antes de usarlas; si están tibias, derretirán la mantequilla más adelante.
- 80 g almendras peladas
✅ Listo cuando: las almendras están doradas claras y huelen a tostado, ni pálidas ni muy oscuras

Batir la mantequilla
En un bowl grande, bate la mantequilla sola con batidora eléctrica unos 8–10 minutos, hasta que se vea pálida, casi blanca, y esponjosa como crema batida. Este batido largo es el secreto para que los kourabiedes se deshagan en la boca, así que no apures este paso. Agrega los 100 g de azúcar glas y bate 2–3 minutos más hasta que quede ligera y aireada.
- 250 g mantequilla sin sal
- 100 g azúcar glas
✅ Listo cuando: la mezcla de mantequilla está pálida, aireada y duplicó su volumen

Añadir la yema y los aromas
Incorpora la yema de huevo, el brandy (u ) y la vainilla a velocidad baja, solo hasta integrar.
- 1 yema de huevo
- 2 cdas brandy u
- 1 cdta extracto de vainilla

Incorporar harina y almendras
Cierne juntos la harina, el polvo para hornear y la sal, y agrégalos al bowl junto con las almendras tostadas ya frías. Mezcla a velocidad baja o con las manos solo hasta formar una masa suave y algo pegajosa. Detente en cuanto la harina desaparezca; trabajar de más la masa da galletas duras en vez de tiernas.
- 400 g harina de trigo
- 1/2 cdta polvo para hornear
- 1 pizca sal
- 80 g almendras tostadas (del paso 1)

Formar y hornear
Con las manos ligeramente enharinadas, forma bolitas o medialunas pequeñas del tamaño de una nuez y colócalas en una bandeja con papel para hornear, separadas (casi no se expanden). Si usas, presiona un clavo de olor en la parte de arriba de cada una. Hornea a 160°C por 18–20 minutos: deben quedar pálidas por arriba y solo doradas apenas por debajo, ya que si se hornean de más quedan duras y pierden lo quebradizo.
- 24 clavos de olor
✅ Listo cuando: la base está dorada apenas y la parte de arriba sigue pálida

Rociar y cubrir de azúcar
Mientras las galletas aún estén tibias, rocíalas ligeramente con agua de rosas o , y luego pásalas con cuidado por una cama de azúcar glas hasta que queden cubiertas por completo. El calor y la mantequilla ayudan a que el azúcar se pegue; es clave trabajar mientras están tibias.
- 2 cdas agua de rosas o
- 150 g azúcar glas

Espolvoreado final
Deja que las galletas se enfríen por completo sobre el azúcar, luego espolvoréalas de nuevo generosamente con el azúcar glas restante para que parezcan pequeñas bolas de nieve. Guárdalas en un recipiente hermético con capas de azúcar glas extra; se conservan bien de dos a tres semanas.
- 100 g azúcar glas

Tostar las almendras
Pon las almendras en láminas en una sartén seca a fuego medio y tuéstalas, moviendo seguido, hasta que estén doradas claras y aromáticas. Pásalas a un plato para que se enfríen por completo antes de usarlas; si están tibias, derretirán la mantequilla más adelante.
- 80 g almendras peladas
✅ Listo cuando: las almendras están doradas claras y huelen a tostado, ni pálidas ni muy oscuras

Batir la mantequilla
En un bowl grande, bate la mantequilla sola con batidora eléctrica unos 8–10 minutos, hasta que se vea pálida, casi blanca, y esponjosa como crema batida. Este batido largo es el secreto para que los kourabiedes se deshagan en la boca, así que no apures este paso. Agrega los 100 g de azúcar glas y bate 2–3 minutos más hasta que quede ligera y aireada.
- 250 g mantequilla sin sal
- 100 g azúcar glas
✅ Listo cuando: la mezcla de mantequilla está pálida, aireada y duplicó su volumen

Añadir la yema y los aromas
Incorpora la yema de huevo, el brandy (u ) y la vainilla a velocidad baja, solo hasta integrar.
- 1 yema de huevo
- 2 cdas brandy u
- 1 cdta extracto de vainilla

Incorporar harina y almendras
Cierne juntos la harina, el polvo para hornear y la sal, y agrégalos al bowl junto con las almendras tostadas ya frías. Mezcla a velocidad baja o con las manos solo hasta formar una masa suave y algo pegajosa. Detente en cuanto la harina desaparezca; trabajar de más la masa da galletas duras en vez de tiernas.
- 400 g harina de trigo
- 1/2 cdta polvo para hornear
- 1 pizca sal
- 80 g almendras tostadas (del paso 1)

Formar y hornear
Con las manos ligeramente enharinadas, forma bolitas o medialunas pequeñas del tamaño de una nuez y colócalas en una bandeja con papel para hornear, separadas (casi no se expanden). Si usas, presiona un clavo de olor en la parte de arriba de cada una. Hornea a 160°C por 18–20 minutos: deben quedar pálidas por arriba y solo doradas apenas por debajo, ya que si se hornean de más quedan duras y pierden lo quebradizo.
- 24 clavos de olor
✅ Listo cuando: la base está dorada apenas y la parte de arriba sigue pálida

Rociar y cubrir de azúcar
Mientras las galletas aún estén tibias, rocíalas ligeramente con agua de rosas o , y luego pásalas con cuidado por una cama de azúcar glas hasta que queden cubiertas por completo. El calor y la mantequilla ayudan a que el azúcar se pegue; es clave trabajar mientras están tibias.
- 2 cdas agua de rosas o
- 150 g azúcar glas

Espolvoreado final
Deja que las galletas se enfríen por completo sobre el azúcar, luego espolvoréalas de nuevo generosamente con el azúcar glas restante para que parezcan pequeñas bolas de nieve. Guárdalas en un recipiente hermético con capas de azúcar glas extra; se conservan bien de dos a tres semanas.
- 100 g azúcar glas
The Story Behind the Dish
Los kourabiedes pertenecen a una gran familia de pastas de mantequilla y almendra que se encuentran en todo el Mediterráneo oriental y el Medio Oriente, herencia de siglos de comercio y dulces compartidos. En Grecia, la receta se definió con mantequilla, almendras tostadas y una capa gruesa de azúcar glas, lo que le dio su carácter propio.
Hoy cada región y cada familia tiene su versión, pero la galleta es inseparable de dos ocasiones: la mesa navideña, junto a los melomacarona, y las bandejas de bodas y bautizos, donde un clavo de olor clavado en la masa recuerda viejas costumbres de bendición y celebración.
⭐ Why It's Famous
Su textura increíblemente tierna y arenosa, junto con la generosa nevada de azúcar glas por encima, hace que los kourabiedes sean reconocibles al instante, y el batido largo y cuidadoso de la mantequilla es ese tipo de técnica de abuela que los cocineros de casa todavía siguen al pie de la letra.
💡 Fun Fact
En muchas familias se clava un clavo de olor entero en la parte de arriba de cada galleta antes de hornear, un detalle antiguo ligado a bodas y bautizos que todavía se conserva como homenaje a la tradición.
Toda Grecia
37.98°N, 23.73°E
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